Mikel Arteta defendió su decisión de reprender a Max Dowman después de su expulsión ante Fleetwood, en los octavos de final de la Copa de la Liga. Tras la eliminación de Arsenal por penales, el entrenador remarcó que proteger al delantero de 16 años no implica dejar de exigirle responsabilidad.

«No estamos en Disneylandia, estamos en la Premier League», afirmó Arteta. El técnico sostuvo que Dowman recibe muchos cuidados, pero también debe ganarse el derecho a jugar. Según explicó, el reto no expresa falta de cariño: la exigencia del equipo debe mantenerse sin importar la edad de sus futbolistas.

La roja llegó después de que Dowman respondiera con una patada a una entrada dura de Harrison Neal. El árbitro consideró que hubo conducta violenta y lo expulsó. Arsenal apeló sin éxito, por lo que el atacante no podrá jugar contra Liverpool el domingo 1 de noviembre.

Cuando Dowman pasaba frente a los bancos de suplentes rumbo al túnel, Arteta se inclinó para hablarle. Parte de la prensa inglesa cuestionó esa reacción y consideró que debía haberlo abrazado en lugar de retarlo. El entrenador respondió que no había visto esas críticas y pidió tener en cuenta su relación con el jugador y lo que habían conversado antes del partido.

Arteta también puso el foco en los compañeros que debieron seguir jugando con uno menos y reconoció la frustración que había en el equipo. Admitió que se enoja mucho cuando no gana y sostuvo que las consecuencias de una expulsión requieren ser tratadas con seriedad, como parte de la formación del futbolista.

El episodio tenía un antecedente: a comienzos de octubre, Dowman había atravesado una situación similar con la selección inglesa sub-19. Arteta explicó que ya habían hablado antes del encuentro y que el control emocional formaba parte del trabajo con el juvenil, para evitar que las provocaciones o las faltas duras condicionen sus decisiones.

El técnico anticipó que Dowman seguirá expuesto a ese tipo de situaciones por su manera de jugar y de atraer a los rivales. Por eso, planteó que Arsenal debe protegerlo mientras aprende a manejarlas, pero también ser directo sobre lo que espera de él en su compromiso con el equipo y el club.

Arteta aseguró que había vuelto a conversar con Dowman el día anterior a sus declaraciones y negó que existiera un problema entre ambos. Recordó que él también cometió errores semejantes y que conoce las consecuencias de esas sanciones, aunque insistió en que deben poner fin rápidamente a la repetición de estas conductas.