Barcelona siguió a Josko Gvardiol durante el último mercado de pases, pero no pudo avanzar en su contratación. Según Mundo Deportivo, el defensor no tenía intención de dejar Manchester, especialmente ante la posibilidad de renovar su contrato con el City.

El aspecto económico también complicaba la operación: Gvardiol ya cobraba un salario elevado y el club inglés buscaba mejorar sus condiciones. Para Barcelona, conseguir que el City aceptara una salida no era suficiente; también debía poder afrontar la incorporación.

La continuidad quedó formalizada el 28 de julio, cuando Manchester City anunció un nuevo vínculo hasta el verano europeo de 2031. El acuerdo agregó tres años al contrato anterior, cuyo vencimiento estaba previsto para 2028.

Al renovar, Gvardiol contó que había querido aceptar desde el momento en que conoció la intención del club de extender su vínculo. Hugo Viana, director de fútbol del City, también destacó que el defensor deseaba quedarse y mantener un papel importante en el equipo.

Tampoco la salida de Pep Guardiola y la llegada de Enzo Maresca modificaron su postura. El croata expresó públicamente que consideraba al entrenador italiano el hombre perfecto para dirigir al City.

Para Hansi Flick y el departamento deportivo del Barcelona, el defensor croata de 24 años podía cubrir distintas necesidades, ya que puede desempeñarse como central o lateral izquierdo. Sin embargo, el City quería conservarlo: desde su llegada en 2023, procedente del RB Leipzig por cerca de 90 millones de euros, se había consolidado entre las principales piezas de la defensa.

El Barça terminó sin sumar un nuevo zaguero en un mercado en el que Ronald Araújo salió a préstamo al Liverpool. Sus incorporaciones se concentraron principalmente en el ataque y el mediocampo.

Entre las llegadas estuvieron Anthony Gordon, Karim Adeyemi, Rodri, Gabriel Jesus, Jesse Bisiwu y Dominik Livaković. La lista oficial del club también incluyó a João Cancelo, que regresó de manera definitiva.