Brasil venció 4 a 0 a India el sábado 3 de octubre en el estadio Salt Lake de Calcuta, donde quedaron muchas butacas vacías. El encuentro fue el primer amistoso del seleccionado brasileño en ese país.
La transmisión de TV Globo informó que el ingreso costaba alrededor de 200 dólares. Como referencia, Trading Economics situaba el ingreso mensual en India en 270 dólares. La visita llegó a un país donde, desde hace décadas, hay comunidades que se reúnen para alentar a Brasil durante los Mundiales.
Organizar la presencia brasileña demandó al fútbol indio una inversión de unos 500 millones de rupias, según el sitio local Livemint.
En la cancha, Estêvão participó en los dos primeros goles ante un rival que ocupaba el puesto 139 del ranking de la FIFA y nunca había disputado un Mundial. Poco antes de la media hora, recibió de Matheuzinho, se sacó la marca y abrió el marcador con un zurdazo. Después habilitó a Pedro, que convirtió con un remate al centro del arco.
En el complemento, Pedro aportó una asistencia de taco para que Samuel Lino ampliara la ventaja. India tuvo más presencia en ataque durante esa etapa y terminó el encuentro con seis remates, frente a los doce de Brasil.
La agenda del seleccionado también tiene como antecedente un compromiso de Samir Xaud, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). En mayo, el dirigente prometió que, después del Mundial, el equipo jugaría más en Brasil que en el exterior para recuperar la conexión con sus hinchas.
Acre, Amapá, Rondônia, Roraima y Tocantins nunca habían recibido a la selección brasileña. En Santa Catarina, Piauí, Paraíba y Espírito Santo, su última presentación había sido en los años 90; en Sergipe, en 1969.




