Luis Figo volvió al Camp Nou como jugador del Real Madrid el 21 de octubre de 2000 y se encontró con una recepción hostil: 100 mil personas lo silbaron y llegó a taparse los oídos. Era su primera visita después de dejar Barcelona por su máximo rival. El equipo catalán ganó 2 a 0, con goles de Luis Enrique y Simão Sabrosa.
La marca individual de Carles Puyol limitó al portugués, que en los 90 minutos apenas logró un remate, bloqueado y desviado. Barcelona abrió el marcador a los 26 minutos: Xavi ejecutó un tiro libre desde la izquierda y Luis Enrique se anticipó de cabeza. Tras varias atajadas de Iker Casillas y remates contra los postes en ambos tiempos, Simão aprovechó un rebote en el área chica a los 34 del segundo tiempo para completar el resultado.
El hostigamiento había comenzado fuera del estadio. Le arrojaron objetos en el aeropuerto y, durante la madrugada, hinchas del Barcelona hicieron ruido junto al hotel para impedirle dormir. En la cancha hubo banderas con insultos y nuevos lanzamientos cuando avanzaba por la derecha. El cuerpo técnico del Real Madrid le ordenó que no ejecutara los córners por temor a que algún objeto lo golpeara.
El pase había cerrado una etapa de cinco años en Barcelona, donde el futbolista surgido del Sporting ganó dos Ligas y una Recopa Europea. Real Madrid pagó por su rescisión el equivalente a 62 millones de euros, récord hasta entonces. La incorporación llegó con Florentino Pérez, que había derrotado a Lorenzo Sanz en las elecciones con una campaña basada en grandes contrataciones. Los hinchas del Barça rechazaron la salida de su ídolo hacia el rival.
Antes del clásico, el diario Sport publicó un “antipóster” que lo calificaba de “pesetero”, en alusión al dinero. Figo le dijo a Marca que no se consideraba un Judas ni un traidor y expresó su preocupación por que ocurriera algo más allá del partido. Joan Gaspart, presidente del Barcelona, anticipó que no lo recibirían con flores, aunque otras figuras del club intentaron moderar el discurso.
El contraste con su arranque deportivo era marcado. Real Madrid llegaba invicto en la Liga y Figo había repartido seis asistencias en las primeras cinco fechas. Esa misma semana también había aportado un gol y dos pases de gol en el triunfo por 5 a 3 frente a Leverkusen en la Champions.
Después de la derrota, Figo lamentó no haber ganado y dijo que lo sentía por sus compañeros. Florentino Pérez consideró que el ambiente había afectado a todo el equipo, no solamente al portugués. Años más tarde, en una entrevista con la televisión española, el jugador recordó que esperaba los silbidos, responsabilizó a los medios por haber encendido el encuentro y explicó que su preocupación era la seguridad.
La imagen de la cabeza de cerdo no corresponde a aquel primer regreso. Ese episodio ocurrió dos años después, cuando Figo se preparaba para sacar un córner y el objeto fue arrojado junto a la línea de fondo.
La temporada 2000/01 terminó con otros resultados para el portugués: recibió el Balón de Oro en noviembre y ganó la Liga con Real Madrid, con ocho goles y 18 asistencias en el torneo. En la Champions sumó cinco tantos y nueve asistencias, aunque Bayern eliminó al conjunto madrileño en semifinales.





