El Real Madrid lleva siete goles de pelota parada en sus diez partidos de esta temporada con José Mourinho como entrenador. Cuatro llegaron en LaLiga: uno tras un córner y tres a partir de tiros libres.

Ante la Roma, ese recurso estuvo presente en toda la remontada. El equipo perdía 3 a 1 en el Estadio Olímpico y marcó tres veces en poco más de siete minutos, siempre después de tiros de esquina ejecutados por Arda Güler.

La referencia de la temporada anterior son los 12 tantos de pelota parada que el Madrid consiguió durante todo el curso 2025/26, primero con Xabi Alonso y luego con Arbeloa. En aquella campaña, el reparto fue de seis goles tras córners y seis a partir de tiros libres.

Según AS, el plantel dedica varias horas semanales a estas acciones en Valdebebas. Las variantes para cada encuentro se repasan en el entrenamiento previo al partido: el cuerpo técnico las elige según las características del rival, los espacios disponibles y las dificultades que puede presentar la marca.

Pedro Machado encabeza el diseño de las jugadas ofensivas con la participación de los demás asistentes, de acuerdo con AS. Mourinho supervisa los ensayos y aprueba los movimientos que se usarán en los partidos. Sami Khedira tiene un papel central en la preparación defensiva ante la pelota parada rival, dentro de un trabajo que el cuerpo técnico aborda como una responsabilidad compartida.

El primer gol de la segunda etapa de Mourinho en el club también nació de un tiro libre de Güler. Fue a los nueve minutos de la victoria ante el Espanyol en Cornellà-El Prat: Jude Bellingham convirtió de cabeza y el entrenador corrió a abrazar a sus asistentes durante el festejo.

Los ejecutantes y las definiciones no se limitan a esa combinación. Güler marcó de tiro libre directo frente al Elche, mientras que Rüdiger y Mbappé convirtieron en acciones de pelota parada iniciadas con ejecuciones de Bernardo Silva.

Machado y João Tralhão, dos de los colaboradores más cercanos de Mourinho, comenzaron a trabajar con él en el Fenerbahçe. El técnico llevó después a Machado al Benfica y más tarde al Real Madrid. Su recorrido incluye tareas como preparador físico, analista, asistente y entrenador principal; el equipo de trabajo también cuenta con António Dias en la preparación física, Roberto Merella en el análisis y Nuno Santos como entrenador de arqueros.