Emiratos Árabes Unidos considera reducir sus futuras inversiones en el Reino Unido si Manchester City recibe una sanción muy severa, según Bloomberg. La posibilidad aparece después de que un panel independiente declarara al club culpable de 114 de las 115 acusaciones por infracciones financieras en la Premier League.
El City ya apeló esa decisión, pero el recurso no será juzgado antes de enero de 2027. La Premier League busca definir las sanciones antes de esa instancia.
El vínculo entre el club y el poder emiratí pasa por Abu Dhabi United Group (ADUG), su propietario desde 2008. La empresa pertenece al jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, vicepresidente de Emiratos y hermano del presidente Mohamed bin Zayed Al Nahyan. La mayor infracción financiera consistió en inflar los ingresos del City en más de 900 millones de libras entre 2009 y 2018 mediante contratos fraudulentos.
En septiembre, el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, manifestó preocupación ante la posibilidad de perder a los dueños del City y agradeció sus inversiones en Manchester. Burnham había sido alcalde del Gran Manchester entre 2017 y 2026. Al día siguiente de esas declaraciones, su gobierno aseguró que respetaría el resultado del proceso y que no influiría en una eventual sanción.
El comunicado oficial remarcó que debía permitirse el desarrollo del procedimiento independiente y que, si se comprobaban irregularidades, los responsables tendrían que afrontar las consecuencias. Por su parte, David Kogan, presidente del Órgano Regulador Independiente del Fútbol (IFR), prometió renunciar si recibía presiones políticas.
Bloomberg también informó que el presidente del City, Khaldoon Al Mubarak, se reunió el 14 de septiembre con Jonathan Reynolds, secretario de Estado para Negocios, Innovación, Ciencia y Comercio. Al Mubarak, además CEO de Mubadala, conversó sobre inversiones emiratíes actuales y futuras. Fuentes gubernamentales aclararon que no hablaron de fútbol. El encuentro ocurrió 11 días antes de que The Athletic revelara la declaración de culpabilidad del club.
El profesor de política internacional Tanguy Baghdadi considera posible que el gobierno presione para moderar el castigo, aunque aclara que la Premier League no necesariamente aceptaría esa intervención. Ricardo Bruno Boff, profesor de Relaciones Internacionales de Univali, plantea un contrapeso: la presión del público a favor de una sanción podría mantener al gobierno al margen.
La dimensión económica del vínculo es considerable: según Bloomberg, Emiratos invirtió 30 mil millones de libras en el Reino Unido durante los últimos cinco años, el triple de lo previsto en una asociación acordada en 2021 mediante Mubadala Investment Company. Esa suma representa el 1,4% de los 2,1 billones de libras de inversión extranjera recibidos por el país en ese período.
Los desembolsos se concentran especialmente en defensa, energías renovables, puertos y tecnología. La abogada Rafaella Krasinski, especialista en Derecho Empresarial, señala que el Reino Unido dispone de fuentes diversificadas de capital: una retracción emiratí podría perjudicar proyectos concretos, sin provocar necesariamente una crisis económica general.
Uno de esos proyectos está en el corredor Oxford-Cambridge. Según The Telegraph, Emiratos amenaza con retirar una inversión prevista para un polo tecnológico en esa región. El gobierno británico busca reunir 10 mil millones de libras de capital privado para llevarlo adelante.
Desde Mubadala hubo una declaración que separó ambos asuntos: su vice-CEO, Waleed Al Muhairi, afirmó el 13 de octubre que el proceso del City era una cuestión aparte y no tenía influencia. Su posición corresponde a uno de los ejecutivos de los distintos fondos de inversión.
En cuanto al castigo deportivo, fuentes del proceso consultadas por Daily Mail creen que podría haber una quita de puntos suficiente para provocar el descenso del City, acompañada por otra penalización que lo mantuviera en segunda división durante al menos una temporada adicional. Ese escenario todavía no está definido.






