Vincent Kompany permanece internado tras el desmayo que sufrió el viernes 23 mientras observaba al sub-23 del Bayern de Múnich, dirigido por el brasileño Dante. El entrenador de 40 años fue trasladado en ambulancia al hospital, donde le realizaron estudios. Su estado es estable, aunque seguirá algunos días más bajo monitoreo.

El regreso no se espera en lo inmediato. En conferencia de prensa, el director deportivo Max Eberl habló de semanas, no de días, y señaló que la prioridad es identificar la causa del episodio y que Kompany se recupere. También le deseó una pronta mejoría y expresó el acompañamiento del Bayern.

Aaron Danks ocupó su lugar al frente del equipo en la victoria por 3 a 1 sobre Freiburg, en el Europa-Park-Stadion, por la séptima fecha de la Bundesliga.

El belga ya arrastraba problemas de salud: antes del desmayo se recuperaba de una infección viral en la zona de la cadera, que le dificultaba subir escaleras y permanecer mucho tiempo de pie. El 17, en el triunfo ante RB Leipzig por la liga, tuvo que acostarse en un sillón tanto en el entretiempo como después del encuentro.

También se había ausentado de los entrenamientos del lunes 19 y el martes 20, durante la preparación para enfrentar al Arsenal por la Champions League. Sin embargo, estuvo en el banco al día siguiente, cuando el Bayern empató 2 a 2 en el Allianz Arena.

Según Bild, dentro del club existía preocupación por su condición física desde hacía meses debido a un ritmo de trabajo agotador. Kompany intervenía habitualmente en casi todas las áreas del Bayern y reducía así sus horas de descanso. La prensa alemana también reportó una alimentación deficiente, pocas horas de sueño, falta de ejercicio físico y consumo excesivo de café.

Su dedicación incluía preparar al detalle las prácticas y analizar partidos durante largas horas, a menudo hasta avanzada la noche. Incluso colaboró en tareas de ampliación del centro de entrenamiento, como la instalación de un cercado para proteger la cancha de práctica.