Paul Scholes puso en duda que Bruno Fernandes pudiera seguir siendo un capitán confiable tras cuestionar públicamente la estrategia de Michael Carrick. En el podcast The Good, The Bad and The Football, calificó sus declaraciones de imperdonables y opinó que probablemente debía dejar el fútbol europeo para jugar en Arabia Saudita. Además, expresó que no creía que ningún entrenador o integrante de un cuerpo técnico pudiera confiar en él después de ese episodio.
El conflicto se originó tras la derrota del Manchester United por 4 a 1 ante Como. Fernandes señaló entonces que había sido el cuerpo técnico el que decidió no presionar hombre a hombre y cuestionó los espacios que el equipo le había concedido al rival.
En el partido ante Bournemouth, el fin de semana siguiente, el portugués arrancó como suplente. Esa situación alimentó las especulaciones sobre su futuro y su continuidad como capitán, mientras Carrick había evitado asegurar públicamente que conservaría la cinta.
Nicky Butt, también exjugador del United, consideró que una sola entrevista había dañado la imagen que Fernandes construyó en los últimos años. Lo destacó como uno de los pocos futbolistas de ese período que asumían responsabilidades, aportaban goles y asistencias y entendían lo que significaba representar al club. A su juicio, las declaraciones habrían puesto en riesgo todo eso.
Tras esos episodios, Carrick y Fernandes habrían conversado de manera abierta y franca para aclarar la situación. El número 8 se perfila para regresar al equipo titular frente a Chelsea.
Más allá del próximo partido, su futuro sigue abierto: el contrato vence al final de la temporada, aunque Manchester United tiene la opción de extenderlo por otro año. Fernandes ya había evaluado una transferencia a Arabia Saudita en un mercado anterior.




