Brasil debería disputar más amistosos como local, pero conseguir adversarios es un obstáculo, según el análisis de Tim Vickery. El periodista identifica dos dificultades: los largos viajes hacia Sudamérica y una agenda europea que, con la Liga de las Naciones, dejó casi sin espacio los encuentros con selecciones de otros continentes.
La selección brasileña tiene garantizados nueve partidos en casa por cada ciclo de Eliminatorias. Su próxima gira, sin embargo, volverá a llevarla a Asia: antes del próximo Congreso de la FIFA jugará en Singapur contra Japón y el seleccionado anfitrión.
Argentina también enfrenta dificultades para encontrar rivales. Tras el triunfo por 7 a 0 sobre Burkino Faso del sábado por la noche, Lionel Scaloni reconoció que las condiciones del encuentro estaban lejos de ser ideales, aunque remarcó que había pocas alternativas disponibles. El visitante había recibido tres goles en los primeros once minutos.
El plantel principal de Burkino Faso no viajó y, a último momento, fue reemplazado por el sub-23. La delegación llegó a Buenos Aires el sábado a la hora del almuerzo y pocas horas después jugó en el Monumental. Sobre la ausencia de los mayores, Vickery plantea posibles problemas técnicos con el avión y sugiere que los futbolistas no habrían estado dispuestos a realizar un viaje tan largo después de competir en África.
En marzo, Argentina había conseguido a Mauritania y Zambia como adversarios; para esta etapa, los rivales fueron Burkino Faso y Benín, este último para la gran despedida de Messi. Ninguno de esos cuatro seleccionados africanos había disputado un Mundial. Vickery prevé que el encuentro con Benín se desarrolle sin inconvenientes.
Bolivia debía recibir a Gambia el domingo, pero el partido no se disputó porque el equipo africano desistió.
Para Vickery, la dificultad no se limita a traer selecciones europeas a Sudamérica: también resulta muy complicado enfrentarlas en Europa. En su evaluación, el calendario beneficia deportivamente a los europeos porque les ofrece partidos competitivos, rivales parejos y pocos viajes, pero reduce sus posibilidades de vincularse con otras confederaciones.
El periodista relaciona ese aislamiento con las dificultades de la campaña europea para desplazar a Gianni Infantino de la presidencia de la FIFA, una iniciativa que considera en pérdida de impulso. Señala que Europa, con algo más de 50 miembros sobre un total de 211, necesita alianzas para ganar una votación. También indica que todavía no había aparecido un candidato cuando quedaba poco más de un mes para hacerlo.
La búsqueda de adversarios podría complicarse aún más: Vickery advierte que, si Asia logra organizar su propia Liga de las Naciones, habrá todavía menos opciones para concertar amistosos.





