Zinedine Zidane volverá a enfrentar a Italia, ahora al frente de la selección francesa, sin arrepentirse del cabezazo a Marco Materazzi en la final del Mundial de 2006. En su primera entrevista previa al cruce como entrenador de Francia, aclaró que no siente orgullo por aquella reacción, aunque tampoco considera que su carrera pueda reducirse a ese episodio. Además, aseguró que nunca volvió a hablar con el defensor.

Aquel partido en Berlín fue el último de Zidane como futbolista. Durante el alargue, una discusión con Materazzi terminó con un cabezazo en el pecho del italiano y la expulsión del francés. Francia perdió la final por penales. Para Zidane, esa despedida de la selección también representó una motivación adicional para regresar como técnico: definió su llegada al cargo como un sueño cumplido y afirmó que se preparó para asumirlo.

Al analizar al próximo rival, Zidane sostuvo que Italia sigue siendo un buen equipo. Admitió que quizás ya no sea la selección de 2006, pero remarcó que en un único encuentro puede pasar cualquier cosa. Su evaluación incluyó una salvedad: dijo que no conoce bien la situación del fútbol italiano ni las razones de sus ausencias mundialistas.

Italia, ganadora de cuatro Copas del Mundo, quedó afuera de Rusia 2018, Qatar 2022 y el Mundial de 2026. Mientras la selección busca reorganizar su proyecto deportivo y recuperar protagonismo internacional, Zidane consideró extraño que una nación de ese peso futbolístico haya faltado a tres ediciones consecutivas.

El vínculo del entrenador francés con el fútbol italiano también pasa por Juventus, donde jugó desde su llegada a Turín en 1996 hasta su transferencia al Real Madrid en 2001. Al repasar esa etapa, destacó la influencia táctica de Marcello Lippi, quien lo dirigió durante buena parte de su paso por el club. Zidane sostuvo que conserva parte de esa cultura italiana en su formación como jugador y técnico.

Antes de asumir en Francia, Zidane había conquistado tres Champions League consecutivas con el Real Madrid, entre 2016 y 2018, y luego había pasado años alejado del fútbol. Dirigir a su selección era un deseo de larga data y su nombre ya había sonado varias veces para el puesto.

Para el encuentro con Italia, Ousmane Dembélé llevará la cinta de capitán ante la ausencia de Kylian Mbappé. El atacante señaló que enfrentar a los italianos tiene un significado especial para todos y contó que el plantel también lo conversó con Zidane.