El 16 de marzo de 1969, Carlos Cavagnaro dirigió por primera vez a Argentinos Juniors: tenía 22 años y el rival era River, por el Torneo Metropolitano. Ese debut lo convirtió en el entrenador más joven en conducir un equipo profesional de Primera División. La AFA certificó el récord, que en 2026 se postuló al Guinness World Records. La entidad creó una categoría específica para evaluar la marca, cuyo reconocimiento internacional sigue siendo una posibilidad.

Su recorrido también quedó registrado en Antes de Todos, publicado en junio de 2026. El psicólogo Ideler Cavagnaro, sobrino del entrenador, escribió el libro a partir de documentos, testimonios y recuerdos. La obra reconstruye una carrera de cuatro décadas, con trabajos en más de 20 países de cuatro continentes.

Vélez, el club del que Cavagnaro es hincha, tuvo un lugar destacado en esa trayectoria. En su segunda etapa como técnico, iniciada en 1977, el equipo estuvo 34 fechas al frente del Campeonato Argentino y le ganó cuatro veces a River en un mismo año, una marca que no volvió a repetirse. Sin embargo, el título quedó en manos de River y el Fortín terminó tercero.

Al recordar aquella campaña, Cavagnaro también destacó una goleada al Boca de Toto Lorenzo. Explicó que sus viajes por Europa habían influido en la propuesta del equipo: presión alta, ocupación del campo rival y juego en triángulos. Además, contó que estudiaban a todos los adversarios, incluso su manera de ejecutar penales, y expresó el cariño por el club en el que se había formado.

Su vínculo con Vélez había empezado como jugador de inferiores. Nacido en Necochea en 1946, tuvo que dejar las canchas por una lesión grave. A los 16 años comenzó a trabajar como ayudante de campo y pasó seis temporadas aprendiendo junto a Roberto Sbarra y Victorio Spinetto.

En una entrevista con Notícias de Necochea, relató cómo Sbarra empezó a utilizarlo como observador. Había ido a ver un partido de Huracán contra Boca y el técnico le pidió un informe sobre Huracán, próximo rival de Vélez. Su análisis coincidió con el que luego hizo Carmelo Simeone, por entonces jugador de Boca.

En el Metropolitano de su debut, Argentinos terminó noveno entre 18 equipos. Después, Cavagnaro dirigió a Ferro Carril, Círculo Italiano y Atlético Regina antes de llegar al banco de Vélez, al que llevó al sexto puesto del Campeonato Argentino en su primera etapa. Más tarde trabajó en Pumas de México, donde en 1975 se encontró con Pelé, que jugaba en New York Cosmos. También pasó por la selección de Guatemala antes de regresar al Fortín en 1977.

Dos futbolistas que luego serían entrenadores tuvieron sus primeras oportunidades bajo su conducción: José Pekerman debutó en Argentinos Juniors y Gustavo Costas recibió su primera chance en Racing.

La carrera de Cavagnaro incluyó trabajos en Guatemala, El Salvador, México, Filipinas, Honduras, Panamá, Granada y San Cristóbal y Nieves. También fue coordinador de la selección sub-20 de Egipto, que consiguió la medalla de bronce en el Mundial de 2001.

Fuera del fútbol, mantuvo una amistad con Juan Manuel Fangio. Cavagnaro contó que durante el Mundial de 1978, para el que fue contratado como comentarista de televisión, asistía junto al piloto a cenas en distintas embajadas. Lo recordó como un hombre sabio, profundo y humilde, y evocó las bromas que le hacía cuando lo llevaba a su casa y le sugería que comprara un auto.

Su último trabajo como entrenador fue en VB Sport de Maldivas, donde se retiró en 2007. A los 80 años vive en Necochea, la ciudad en la que fundó la Unidad Académica Cavagnaro en 1987. La institución ofrece educación desde el nivel inicial hasta el superior, además de formación profesional, como Psicopedagogía.