Leonel Flores comenzó su recorrido en la Primera de Boca con un gol: convirtió ante Sarmiento por la Copa Argentina en su debut. El atacante de 19 años volvió a darle al club un estreno goleador de un futbolista surgido de sus inferiores, algo que no ocurría desde Alexis Messidoro, en 2016.
Su lugar en el plantel no llegó sin dificultades. A comienzos de 2026 estaba detrás de otros jóvenes en la consideración del cuerpo técnico y por momentos perdió espacio. Volvió a la Reserva, recuperó confianza y le marcó a River antes de recibir la oportunidad en Primera. Promovido definitivamente esta temporada, ahora suma cada vez más minutos con Rodolfo “Vasco” Arruabarrena, al igual que Tomás Aranda, otro futbolista formado en Boca.
La historia de Flores en el club empezó en 2014, cuando tenía siete años. Recorrió todas las categorías juveniles y acumuló goles y asistencias. Entre sus registros en las inferiores figuran un Apertura en el que fue goleador con ocho tantos y un partido ante Aldosivi en el que convirtió cuatro veces.
Boca también aseguró su continuidad contractual. Flores firmó su primer vínculo profesional en 2024 y luego lo extendió hasta 2029. La cláusula de rescisión está estimada en alrededor de US$ 15 millones.
El extremo se mueve principalmente por la derecha. Desde esa banda busca los espacios para atacar y el enfrentamiento directo con su marcador.
Su crecimiento en el plantel coincide con un comienzo de torneo sin victorias para Boca: ocupa el puesto 14, con un empate y una derrota. El miércoles 5 de agosto enfrenta a Estudiantes en el partido postergado de la segunda fecha del Campeonato Argentino.
Boca maneja su desarrollo con cautela ante las oscilaciones que pueden atravesar los jóvenes y el desafío de sostener un nivel alto. La intención del club es acompañar esa formación sin quitarle creatividad, agresividad ofensiva ni libertad para arriesgar.




